“Tienes que hacer tu tarea”, “Termina toda la comida” o “A la ducha”. Son frases que muchas mamitas han dicho a sus hijos o tal vez, lo hemos oído escuchar en otras familias. Sin querer hemos obligado a nuestros hijos a hacer cosas que no quieren, por ello en este artículo te contaremos qué debes hacer.
La psicóloga infantil Jesica Kuwae, también directora del centro Crianza Danza, señala que en la dinámica de padres e hijos, uno de los momentos de mayor tensión y de más demanda de consulta, es cuando los hijos no responden a indicaciones o no siguen consignas brindadas por los padres. Es ahí cuando a los padres les surge la duda: los obligan, les ofrecen recompensa si lo hacen, les advierten que habrá una sanción de no hacerlo o hacen uso del «chantaje emocional» tales como “me voy a poner muy triste si no lo haces”.
• Puedes leer también: ¿A qué edad tu hijo es capaz de distinguir entre el bien y el mal?
¿CUÁL ES EL MEJOR MANEJO?
Si la posición de los padres está clara y es firme desde un inicio, los hijos crecerán sabiendo cómo conducirse y asumirán lo que deben hacer de manera más adecuada. Esto no quiere decir que, pueden negarse o desear hacer lo contrario, sino que la resolución ante algún conflicto del tema, podrá resolverse de manera más armónica.
¿CÓMO DEBE SER LA RELACIÓN ENTRE PADRES E HIJOS?
Si en la relación de padres e hijos, los niños van entendiendo que hay actividades que son cotidianas como: la alimentación, higiene, educación escolar o el cuidado de sus pertenencias; y son parte de lo que deben hacer y se establecen como rutina, ellos no pueden no hacerlas y los padres no tienen que obligarlos.
Además, hay otras actividades que ellos podrán decidir de qué manera o en qué momento lo harán. También, hay un tercer grupo de actividades en que padres e hijos podrían llegar a un acuerdo y decidir en conjunto.
La especialista añade que, si estas tres partes están claras y se manejan dentro de esos términos: la obligación, la sanción, la recompensa o el «chantaje emocional» no son necesarios.
• Te puede interesar: ¿Qué tan importante es trabajar en equipo como padres?
DEBEMOS TENER EN CUENTA
Un punto importante a tomar en cuenta, es la noción de acción-consecuencia que los niños van aprendiendo. Por eso, no hay castigos ni sanciones, hay consecuencias a las acciones. Por ejemplo, si demoran mucho tiempo en comer, no queda tiempo para jugar, porque eso es la actividad que sigue en el horario del día. Si no ponen en orden sus juguetes, no los encontrarán la próxima vez que los quieran, porque nadie ordenará por ellos. Finalmente, si no realizan la tarea, no podrán visitar a los abuelos porque deberán quedarse en casa, terminándola.