¿Cómo ser pacientes con nuestros hijos?

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A veces tener paciencia con los hijos puede ser complicado, porque ante ciertas situaciones, puede resultar muy fácil caer en la desesperación. ¿Cómo podemos desarrollar la paciencia que necesitamos para criar a nuestros hijos?

 Jesica Kuwae, psicóloga infantil y directora del centro Crianza Danza, nos explica que, la forma de ser pacientes es algo particular, cada mamá y papá reconoce lo que puede hacer con facilidad y lo que le cuesta más dentro de la crianza; y si no lo reconoce, debe trabajar para hacerlo.

Además, la forma como se relacionan con sus hijos desde la paciencia, estará influida por sus características de personalidad, por sus prioridades, por sus necesidades afectivas y por su estilo de crianza.

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La mayoría de las situaciones en las que se pone a prueba la paciencia de los padres tiene que ver con que los niños no siguen indicaciones o desean imponerse, pero si los roles de padres e hijos está claro y hay una organización adecuada en la familia, esas situaciones no se presentarán como difíciles.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE SER PACIENTES?

La experta señala que en la crianza se habla de paciencia con connotaciones más desde lo cotidiano o hasta del sentido del humor: «tener paciencia con los hijos», pero la paciencia es una virtud y si una persona la ha desarrollado en su vida, es un gran logro no solo para su vida familiar, sino para todos los aspectos de su vida.

La paciencia se alimenta de la empatía, respeto, capacidad de escucha y espera, de la solidaridad, del deseo que la otra persona esté bien y que pueda superarse a su propio ritmo. Entonces, si las madres y padres son pacientes con sus hijos están realmente ejerciendo la maternidad o paternidad.

CRIANZA ADECUADA

Kuwae enfatiza que dentro de una crianza saludable, los roles y las funciones de mamá, papá e hijos están claras y todos los reconocen. Esto no quiere decir que no se presenten inconvenientes o malentendidos, pero es más factible que se puedan resolver desde la comunicación y la responsabilidad.

Una crianza saludable propone a unos padres que han establecido vínculos saludables con sus hijos y; por lo tanto, desde ese lugar se relacionan y «funcionan». No es necesario pedirles paciencia, tolerancia, empatía o comunicación; todo eso está dentro de su dinámica familiar.

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RECOMENDACIONES PARA LOS PADRES

Las experta recomienda las siguientes orientaciones:

  • Es importante, por no decir imprescindible, que los padres sean conscientes de sus características de personalidad y de la forma cómo actúan.
  • Tener una mirada en conjunto y un estilo de crianza que han conversado y acordado.
  • Proponer un sistema familiar claro: roles y funciones que cada uno de los miembros debe asumir.
  • Si es difícil para alguno (mamá o papá) conducirse con paciencia, es esencial que evalúe si está dispuesto a cambiar su forma de actuar.
  • No confundir la paciencia con la permisividad. No es lo mismo dar una indicación o proponer un límite y esperar que el niño lo haga, a dejar pasar la indicación o no poner un límite.
  • Si los padres no se han estado vinculando con los hijos desde la paciencia, no es real que puedan hacerlo de un día para otro, es un proceso de cambio que tomará tiempo y energía de todas las partes.
  • Cuando los padres brindan paciencia a sus hijos, ellos se conducirán así no sólo en la familia sino también en el colegio y en la sociedad.

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