¿Qué hacer si mi hijo me desafía?

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¿Tu pequeño se niega a hacer lo que le has pedido? En muchas ocasiones a los padres nos invade la sensación de que nos está desafiando. En esta nota, te detallamos cómo podemos manejarlo de la mejor manera posible.

La psicóloga infantil Jesica Kuwae, directora del centro Crianza Danza, nos detalla que el aspecto emocional es la base de todo el desarrollo. Cuando van avanzando en este aspecto, los niños van comprendiendo que lo que sienten (emociones) es lo que origina su comportamiento (acciones), entonces si pueden identificar y manejarlas podrán conducirse en forma apropiada y ese es el principio de la autorregulación

“Cuando un niño va alcanzando la autorregulación sus comportamientos dejan de ser desafiantes. Es más consciente de lo que siente y de lo que hace con eso que siente”, acota. 

Los padres son co-reguladores. Esto quiere decir que los niños no aprenden solos, son los padres quienes deben orientarlos: manteniendo la calma, nombrando la emoción que sienten, explicándole por qué la sienten, brindándole alternativas de acción ante una situación que les produce esa emoción, abriendo la reflexión. 

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¿POR QUÉ MUESTRAN CONDUCTAS DESAFIANTES?

La experta comenta que algunos niños pueden reaccionar con oposición o negativa ante alguna indicación de sus padres. Por ejemplo, se les pide que vayan a cepillarse los dientes o que ya deben dejar el videojuego y dicen que no se cepillarán o continúan jugando como si no hubieran escuchado. Incluso a veces, hacen lo contrario: se les dice que no toquen un objeto y específicamente van y lo hacen. 

Si observamos estos comportamientos, primero debemos tomar en cuenta la edad del niño. Hasta los cuatro o cinco años podemos entender lo que les gusta o lo que no les gusta, aún no hay autorregulación y su control de impulsos se encuentra en proceso. 

A partir de los 6 o 7 años, podríamos esperar que el proceso de maduración ya les permita hacer una diferencia entre lo que «yo quiero hacer» y lo que «yo debo hacer», aunque también es importante mencionar que cada niño va avanzando a su propio ritmo. 

Los comportamientos desafiantes no son necesariamente hacia los padres, son hacia las reglas, hacia la realidad; es decir, a ellos les gustaría elegir sólo lo que desean hacer. Los padres o en algunos casos los profesores, son las figuras que representan estas reglas, lo que «se debe hacer».

MANEJAR LAS EMOCIONES 

Cuando un niño muestra una conducta desafiante, lo esencial es que el adulto vaya más allá de esa conducta. Ese niño no necesita un grito, una reprimenda o un sermón; necesita contagiarse de calma, esta se la debe dar el adulto.

Además, cuando haya podido calmarse recién podrá expresar lo que siente, comprenderlo y luego podrá manejarlo mejor. Tal vez no a la primera o a la segunda, pero irá avanzando. Para aprender a ser conscientes emocionalmente y tener un manejo saludable es necesario entender que se está caminando paso a paso. 

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RECOMENDACIONES PARA LOS PADRES

La especialista nos deja algunas indicaciones que podemos tener en cuenta, las cuales son: 

  • Es importante la claridad en las rutinas y las reglas de casa.  Si el niño sabe lo que se debe hacer y lo que no, ésa es una base. 
  • Cuando se dan indicaciones, deben ser cortas y precisas.
  • Ante un comportamiento desafiante, se puede poner un límite pero sin agresión física, verbal o emocional.
  • Para poder ayudar en la regulación de un niño, el adulto debe estar regulado. No se puede pedir calma a los gritos.
  • Si observan que los comportamientos desafiantes son muy frecuentes y no están pudiendo abordarlos en forma saludable, es necesario buscar un apoyo especializado. 

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