Los bebés y niños, al no hablar con claridad o no saber expresarse, empiezan a gritar para llamar la atención cuando necesitan o quieren algo. ¿Qué hacer si esa conducta predomina con el tiempo?
Jesica Kuwae, psicóloga infantil y directora del centro Crianza Danza, nos señala que, es importante tomar en cuenta que los bebés y los niños no gritan por el mismo motivo. A veces, antes del establecimiento del lenguaje verbal, los gritos son formas de comunicarse, sobre todo de expresar emociones como la alegría, euforia, enojo o fastidio.
“Cuando ya está establecido el lenguaje verbal, los gritos pueden ser una forma de enfatizar la expresión o un desborde”, añade.
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¿EL LLANTO ES SIEMPRE POR EL MISMO MOTIVO?
La psicóloga comenta que la forma de responder a esto no es siempre la misma. Habrá situaciones en las que debemos actuar con firmeza y reorientar la conducta; en otras ofrecer calma y en otras poner las palabras que traduzcan con lo que el bebé o niño pequeño desea comunicar.
¿EXISTE ALGUNA RAZÓN?
Kuwae agrega que es difícil encontrar una sola razón. Puede estar relacionado con motivos de un momento determinado, con aprendizajes (porque imitan a alguien) o con reacciones impulsivas propias de la etapa.
Tampoco podemos decir que «todos los gritos son iguales y deben corregirse«. Los bebés y niños están aprendiendo a regularse, están comprendiendo cuál es el comportamiento esperado y sólo lo van a adquirir recibiendo orientaciones apropiadas de los padres o sus cuidadores.
¿QUÉ DEBEMOS HACER FRENTE A LOS GRITOS DE LOS BEBÉS Y NIÑOS?
La psicóloga comenta que lo primero sería ubicarnos en la situación presente y darnos cuenta cuál podría ser el estímulo que provocó esa reacción de grito. Si somos capaces de entender la posible emoción relacionada podemos «traducirla» en palabras para que el bebé o niño vaya desarrollando la capacidad de identificar y comprender su reacción.
Luego, brindarle alguna alternativa, por ejemplo «entiendo que te enojes, pero si me gritas yo no entiendo, dime mamá ese vaso no quiero, quiero el rojo».
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TIPS PARA AYUDAR A LOS PAPITOS
La especialista comenta que lo más importante es comprender que la forma equivocada de orientar esa reacción es gritando. Decir, «¡¡¡no grites!!!» es lo que menos funciona, o pegarles con el pretexto de que así nos corrigieron de niños.
Lo segundo no adecuado es minimizarlo: «¿Por eso gritas?«. En lugar de eso, podemos pedirles que nos expliquen qué sienten o desean. Mientras que, lo tercero, de ser necesario, darles un tiempo en pausa para que se calmen, dejen de gritar y se comuniquen de otra manera.